La contaminación lumínica es causada por la luz artificial cuando es emitida en exceso, innecesariamente y/o fuera del rango en que es funcional (es decir, cuando sirve para orientación de los ciudadanos). La difusión y reflexión de la luz generan el resplandor luminoso de las ciudades, que en Villa la Angostura se puede observar en la zona del centro, donde hay iluminación pública densa y gran cantidad de viviendas. Usualmente, las luces exteriores nocturnas iluminan de más, quedan encendidas cuando no son necesarias y son dañinas para el ambiente. Como resultado, la contaminación lumínica es un problema global que afecta negativamente nuestro ambiente e impacta en la calidad de vida. A esto, le sumamos la falta de consciencia respecto a los problemas que genera esta forma de contaminación.
El efecto negativo de la contaminación lumínica
varía dependiendo del tipo de lámpara que la genera, siendo las más
contaminantes las que proveen luz blanca-azulada. La luz contamina al ser
proyectada al ambiente, invadir áreas privadas y deslumbrar áreas y zonas donde
puede ocasionar molestias y hasta accidentes para motoristas y caminantes al
generar encandilamiento. Asimismo, la contaminación lumínica
tiene efectos negativos sobre el ser humano al alterar su reloj biológico. De
hecho, puede afectar la salud al generar problemas nerviosos, de insomnio e
incluso desequilibrios hormonales. También, obstaculiza la
actividad de los observatorios astronómicos, ya que el resplandor de las
ciudades, y pueblos en menor medida, impide percibir el cielo nocturno. Esto
priva igualmente a los ciudadanos de la experiencia de disfrutar de las
estrellas. Cuando la luz del vecino/a traspasa a nuestra casa
puede ocasionar molestias. Quizás tu vecino/a no sabe que la iluminación es
excesiva y está causando estas molestias y daños, además de consumir energía
innecesariamente. Muchas personas creen que una iluminación más intensa y
brillante nos hace más seguro/as, pero no hay evidencia concluyente que sugiera
que esto sea cierto. De hecho, el resplandor de las luces muy brillantes y sin pantallas
puede crear sombras donde los "delincuentes" pueden esconderse,
incluso facilitando su trabajo.
Los animales silvestres son muy sensibles al efecto de la contaminación
lumínica sobre su reloj biológico y su comportamiento. Especies de hábitos
nocturnos como los murciélagos y ciertos anfibios ven seriamente afectado su
hábitat con la iluminación nocturna. Al
enfrentarse a una iluminación inusual, los animales se adaptan ya sea mediante
el rechazo o la atracción. En cualquier caso, esto implica cambios en su
alimentación, migración, reproducción o en las relaciones depredador-presa. Por
ejemplo, las crías de tortugas marinas al ir al mar luego de la eclosión,
pierden el rumbo ante fuentes de luz. Las aves de rapiña nocturnas como las lechuzas
requieren de la oscuridad para detectar y acechar a sus presas. Especies de insectos y ranas se
ven atraídas por fuentes de luz y sus poblaciones merman por esta causa. Es por
ello que construcciones muy iluminadas cercanas a áreas naturales tienen un
efecto negativo en estos organismos. Inclusive las plantas sufren alteraciones
en el fotoperíodo (respuesta a la duración día-noche), con consecuencias en la
floración.
Por otra
parte, y no menos importante, la contaminación lumínica implica un despilfarro de electricidad, lo cual representa pérdidas económicas y de recursos. A esto se suma que en el
proceso de producción de esa luz que se despilfarra se generaron gases de
efecto invernadero, causantes del acelerado calentamiento global que nos afecta
a toda/os. Las estimaciones hacen referencia
a que más del 50% de la iluminación es utilizada en zonas que no se requieren;
así como en horarios innecesarios.
Las soluciones a la contaminación lumínica son de carácter
social, jurídicas y técnicas. En lo
social se hace necesario crear conciencia de la existencia de este tipo de
contaminación y de sus efectos. La solución es
muy simple, utilizar sólo lo necesario. Cuando usamos luces en el día y de noche sin
que sean necesarias estamos contaminando. En cambio, si apagamos las luces cuando
no las necesitamos estamos además ahorrando hasta un 90% de energía.
Existe una diversidad de derechos que es necesario
proteger ante la contaminación lumínica, desde el derecho a la visión del cielo
nocturno como parte del paisaje, hasta la protección de los hábitats naturales
y la salud humana. En ciertos países, ya existen normas al respecto que regulan
el uso de la iluminación, restringiendo la contaminación lumínica y fomentando la
implementación de equipos
adecuados para un uso racional de la iluminación pública y
privada.
En lo técnico
existen sistemas de iluminación que incluyen lámparas adecuadas y con una
orientación correcta. Existen también temporizadores que permiten regular el
tiempo de iluminación, sensores de movimiento y lámparas aptas para dimmers o
atenuadores de intensidad. De hecho, en ciudades
donde se dirigen adecuadamente los focos de luz, el efecto contaminante de la
reflexión es significativamente más bajo.
![]() |
| La imagen del cielo de la derecha sufre de contaminación lumínica en comparación con la de la izquierda. Todos tenemos derecho al cielo nocturno. |
Las
soluciones prácticas para evitar la
contaminación lumínica son:
- Iluminar sólo las zonas que lo necesiten.
- En lo posible, sustituir las lámparas de mercurio por las lámparas de sodio, que emiten una luz más anaranjada o amarilla (monocromática), ya que contaminan menos y también consumen menos. De ser LED lo aconsejable es evitar las de luz blanca "fría".
- La iluminación no debe ser más brillante ni intensa de lo necesario.
- Hacer un uso más responsable de la iluminación de monumentos, fachadas de edificios y carteles publicitarios, no manteniendo esta iluminación de manera constante sino sólo durante algunas horas.
- Utilizar farolas y luces o adaptar las existentes de tal manera que tengan un diseño con pantallas que eviten que la luz se dirija hacia arriba, y solo vaya a los sectores necesarios.
- Situar las farolas en lugares donde no tengan obstáculos y su luz ilumine correctamente las calles, rutas y calzadas.
- Utilizar sensores de movimiento, de tal manera que las farolas sólo se enciendan cuando hay personas y no estén encendidas continuamente.
En Villa la Angostura la densidad de población es baja por lo tanto tenemos la suerte de poder apreciar el cielo nocturno con bastante claridad, tal vez exceptuando la zona céntrica. Sabemos que la población y las construcciones están en crecimiento acelerado por lo tanto sería bueno agarrar el "toro por las astas" para prevenir que aumente la contaminación lumínica generando ordenanzas sobre este tema, así como también la concientización necesaria para vivir en mayor armonía con el ambiente y los vecinos. Como dijo Verlyn Klinkenborg "la oscuridad es tan esencial para nuestro bienestar biológico, a nuestro mecanismo interno, como la luz misma". Así, que si tu vecino/a ilumina de forma que te limita en tus derechos, es aconsejable poder charlar tal situación para encontrar una solución de común acuerdo. Recordemos que lo de todo/as lo hacemos entre todas/os, y que casi todo/as queremos lo mismo: una oportunidad de estar relajados y cómodos en nuestro entorno.
Si querés saber más sobre Agenda Verde, visitá nuestro Facebook o Instagram @agendaverdeangostura, o escribinos al email: vecinosgirsuvla@gmail.com.
Para seguir leyendo:
Qué es la contaminación lumínica: https://www.lifeder.com/contaminacion-luminica/
Sus efectos en el hombre: https://www.lifeder.com/contaminacion-luminica/#_Efectos_en_los_seres_humanos_y_su_habitat
https://www.youtube.com/watch?v=nCrNOxJ3kt0
Sus efectos en el ambiente: https://cumbrepuebloscop20.org/medio-ambiente/contaminacion/luminica/
Información sobre lámparas eficientes: https://www.concienciaeco.com/2010/10/22/que-es-la-contaminacion-luminica/
https://www.darksky.org/our-work/lighting/lighting-for-citizens/my-neighbors-lighting/
Autor: Matias Daulerio, Editoras de la nota: Odette
Dub y Luciana Elizalde



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