A muchos de nosotros, que crecimos en lugares más cálidos
del país, nos mencionan a los insectos y nos acordamos de las cucarachas o de
los mosquitos. O ya si crecimos aquí, pensamos en esos bichos que nos comen las
plantas o que entran a nuestra casa sin permiso. Y cuando nos dicen que los
insectos están en crisis, nos acordamos de esa frase que las cucarachas son los
únicos seres vivos que van a sobrevivir a una catástrofe mundial (¿de dónde
habrá salido esa creencia?). Pero en estas imágenes visuales y creencias falta
que aprendamos mucho aún, ya que además de los insectos que nos molestan o que
son plagas de nuestros cultivos, hay muchísimos otros que juegan un papel
importante en el funcionamiento de los ecosistemas naturales y antrópicos,
incluyendo en las ciudades.
Los insectos proporcionan alimento para muchas otras especies incluyendo al ser humano. En varios países como China y México algunos insectos son considerados delicias, mientras que muchos pueblos originarios de Argentina se alimentaban de insectos, y actualmente en Europa están realizando muchas investigaciones para obtener proteína animal a partir de insectos ya que tiene una huella ecológica mucho menor que la proteína derivada de la carne vacuna y tiene excelentes características nutricionales. Los insectos también polinizan las plantas, ya muchos hemos oído de que sin abejas nos quedaríamos sin desayuno, pero ignoramos tal vez que cuando se habla de “abejas” no solo nos referimos a una única especie como es la abeja melífera, sino a miles de otras abejitas nativas, polillas, mariposas y moscas que son excelentes polinizadores, a veces mejores que la abeja melífera. Además, son muy importantes en reciclar nutrientes en el suelo, ya que ayudan a romper la materia orgánica en pedacitos cada vez más pequeños y al pasarlos por su tracto digestivo agregan sustancias que aceleran el proceso. Y muchos insectos son excelentes controladores de otros insectos plagas o vectores de enfermedades, como la vaquita de san Antonio que se come a los pulgones o el alguacil que se alimenta de mosquitos que transmiten enfermedades.
Polinizadores de Villa la Angostura en flor de zanahoria: ¡4 especies
diferentes en 2cm2!
Sin embargo, y a pesar de que nos
cueste creerlo, los insectos están en
crisis, y en gran parte es por culpa de las acciones del ser humano. Más
del 40% de las poblaciones de insectos
del mundo están disminuyendo rápidamente. Además, un tercio de las especies de insectos están en peligro de extinción.
Si relacionamos estos hechos con que la biomasa de insectos (es decir, la masa
de organismos que viven en un área) está disminuyendo en un 2.5% al año, investigaciones
recientes advierten que podría haber
extinciones generalizadas de insectos para fines de siglo. Según estas
investigaciones, las mariposas y las polillas se encuentran entre las más
afectadas, y las abejas y los escarabajos no se quedan atrás. Pero lo cierto es
que nuestro conocimiento sobre los insectos es tan limitado, que aún no podemos
decir nada en relación con el resto de los bichos que son menos conocidos.
Tampoco podemos hacer predicciones certeras sobre lo que esta reducción en la
cantidad de insectos podría implicar en la calidad de vida del ser humano como
parte de esos ecosistemas.
En cuanto a las razones detrás de
esta crisis parece que nuestras prácticas
agrícolas actuales son la mayor culpable. Así, la eliminación del hábitat, incluyendo los árboles y arbustos que
normalmente rodean los campos y ciudades, más el uso de fertilizantes
sintéticos y pesticidas son los principales responsables. Otra razón que a
menudo se pasa desapercibida en ciudades es la contaminación lumínica. Con la rápida expansión del desarrollo
humano en el siglo pasado, la contaminación lumínica está afectando los hábitos
de apareamiento, el movimiento, la búsqueda de alimento y el desarrollo general
de los insectos. Pensemos en la cantidad de polillas y otros insectos que
siempre se agrupan alrededor de una lamparita, creyendo que es la luna, o en
los millones de insectos que mueren por los faros de los vehículos por la
noche. A estos factores se le suma el cambio climático y las especies
invasoras.
Muchos de los que vivimos en
Villa la Angostura no solemos reparar en los insectos. Pero aquí tenemos especies únicas, que solo viven
en esta zona. Una de estas especies es el abejorro nativo o mangangá, que estaría
en peligro de extinción debido a la introducción en Chile de especies de
abejorros desde el hemisferio Norte y que cruzaron la cordillera. Estas
especies exóticas, por contagio de enfermedades y patógenos para los que la
especie nativa no tiene defensas, sumado a posible competencia por el recurso,
hizo que las poblaciones del mangangá mermaran rápidamente. Así como esta
especie, seguramente hay muchas otras que se ven alteradas por nuestra
presencia pero que no estamos enterados, dado que el estudio de los insectos o
entomología está muy poco difundido, y hay muy poca gente amateur que gusta de
observarlos, tal vez por todos los prejuicios culturales que nombramos al
principio.
Mangangá nativo (Bombus dahlbomi) polinizando una mutisia y una de las dos especies de abejorros exóticos que fue introducido por el ser humano y está presente en Villa la Angostura.
Pero entonces, ¿qué podemos hacer en Villa la Angostura
para cuidar y valorar a los insectos?
1) Observarlos y
respetarlos es el primer paso. Como siempre decimos, hay que conocer para
valorar y cuidar. Si ves un insecto en tu casa, en tu jardín o en el bosque, no
lo mates ni lo espantes. Mirá su comportamiento, tratá de reconocer qué tipo de
insecto es (podés buscar información en internet), sacale una foto y usá Google
Lens de la aplicación Google Photos para que te ayude en la identificación. Y
hasta podés ponerle un nombre de fantasía, para que la próxima vez que lo veas
te ayude a identificarlo. Nosotros los entomólogos usamos esa metodología
muchas veces, ya que identificar una especie de insecto es muchísimo trabajo y
muchas veces suelen ser especies desconocidas para la ciencia. Incluso mirando esa
foto podés darte cuenta de lo hermosos y extraños que son algunos insectos, y
hasta podés compartir esas fotos en las redes. Esta observación y conocimiento
propio de los insectos, te ayudará a saber si un insecto que está en tu planta
se la está comiendo mucho como para considerarlo una plaga, o simplemente está
alimentándose del néctar y polen y ayudando en la polinización, o buscando otro
insecto plaga para alimentarse, o usando la planta como refugio.
2) Cuidar y mejorar su hábitat: ya podemos deducir que cuidando el bosque y las plantas nativas del entorno ayudamos muchísimo a proteger a los insectos. En nuestra casa y jardín podemos disminuir al máximo el uso de pesticidas, y si necesitamos hacerlo debe ser conscientemente, usando poca cantidad y en lugares muy puntuales. También podemos reducir la iluminación exterior de nuestra casa y en el barrio, reemplazando las luces azules-blancas por más amarrillas y de menor intensidad, o usar luces con sensor de movimiento (ver nota sobre contaminación lumínica). Pero además, podemos agregar plantas especiales que atraen insectos, como todas las plantas nativas que tienen flores, o la lavanda, la zanahoria, la mostacilla, o la caléndula que son especies cultivadas que atraen muchísimos insectos al darles alimento y refugio. También podemos dejar troncos podridos o árboles muertos en pie que no sean riesgo para nuestro hogar ya que allí dentro habitan muchos escarabajos típicos de esta zona (y son el alimento preferido de los pájaros carpinteros).
Autora: Luciana Elizalde
Notas
relacionadas:
“Contaminación
lumínica: Qué es, causas, efectos y soluciones”https://www.diarioandino.com.ar/noticias/2020/06/30/216362-contaminacion-luminica-que-es-causas-efectos-y-soluciones


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